Mendoza atraviesa un momento de reactivación en proyectos de tunelería que trasciende la minería. Mientras San Juan concentra la expansión de operaciones subterráneas para cobre y oro, la provincia cuyana despliega un portafolio diverso de infraestructura que combina conectividad binacional, movilidad urbana e integración logística regional.
El Ferrocarril Trasandino regresa a la agenda
A 42 años de su cierre definitivo, el Ferrocarril Trasandino volvió a instalarse como protagonista en junio de 2026. Un consorcio privado integrado por Beler S.A. (Chile) e International Nusantara Investment (Singapur) presentó el proyecto Corredor Bioceánico Longotoma, dotado de USD 9.600 millones en financiamiento privado sin aporte estatal.
La obra central es un túnel ferroviario de 54 kilómetros bajo la Cordillera de los Andes, conectando Uspallata en Mendoza con Los Andes en Chile. La infraestructura incluye una doble vía electrificada de 420 kilómetros desde Los Andes hasta puerto Longotoma en el Pacífico, un centro modal de cargas y un puerto granelero de aguas profundas en La Ligua. El cronograma prevé conclusión en menos de cuatro años. Históricamente, el ferrocarril que operó entre 1910 y 1984 cubría 248 kilómetros con un trazado de trocha métrica y su clausura fue por avalancha en 1984. El nuevo proyecto propone una escala exponencialmente mayor, con tecnología ferroviaria moderna y capacidad para operar los 365 días del año sin depender de condiciones climáticas alpinas. La altitud media de la traza es de 3.800 metros sobre el nivel del mar. Los desafíos técnicos incluyen perforación en roca metamórfica de alta complejidad, manejo de temperaturas extremas, riesgo sísmico y control de filtraciones de agua. El método proyectado combina tuneladora de frente completo (TBM) en la mayoría del recorrido con voladura convencional en tramos específicos.
Infraestructura urbana subterránea
Paralelo al megaproyecto ferroviario, Mendoza ejecuta obras menores pero estratégicas de tunelería urbana. En junio de 2026, las municipalidades de Godoy Cruz y Ciudad de Mendoza firmaron convenios para construir un túnel bajo las vías del Metrotranvía, destinado a facilitar el recambio de redes de agua potable y cloacas con más de 40 años de antigüedad. La intervención cubre un tramo entre calle Brasil y Pedro Pascual Segura, modernizando la infraestructura sanitaria del área metropolitana.
Previamente, en octubre de 2018, se inauguró el túnel Cacheuta-Potrerillos, una obra de 420 metros que forma parte de una conexión vial de 2.200 metros. El proyecto demandó $ 395 millones y fue ejecutado en 21 meses con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Infraestructura de acceso regional
Las licitaciones vigentes en 2026 para el Acceso Este (ex Ruta Nacional 7) y Acceso Sur (Ruta Nacional 40) incluyen componentes subterráneos de relevancia. El Acceso Este, con inversión de $ 128.100 millones, contempla 30 meses de ejecución y mejoras en conectividad hacia zonas montañosas. El proyecto del Paso Las Leñas emerge como túnel de 13 km ubicado a 2.050 m de altitud, que evitaría las restricciones del Paso Cristo Redentor durante temporada invernal.
Contexto geológico y tecnológico
La geografía de Mendoza —cordillera, valles intermontanos y llanura central— plantea desafíos específicos para tunelería. Las obras en altura deben lidiar con litología variable, estrés tectónico acumulado y disponibilidad limitada de agua para construcción y consumo humano en canteras de obra. Las excavaciones en zona urbana (Metrotranvía, redes sanitarias) requieren precisión milimétrica para evitar interferencias con infraestructura existente y mantener tránsito normal durante ejecución.
Los cronogramas anunciados —cuatro años para el Trasandino, 30 meses para el Acceso Este— reflejan experiencia acumulada en el sector. La participación de entidades como BID, gobiernos binacionales y consorcios internacionales señala estándares de diseño alineados con normativas de seguridad, ventilación y drenaje establecidas para tunelería altoandina.






