
Se presentaron dos consorcios de empresas nacionales e internacionales de primer nivel: una respuesta muy alentadora para una de las principales apuestas de infraestructura de la Ciudad en las últimas décadas.
Hacía 25 años que Buenos Aires no licitaba una nueva línea de subte. Llegar hasta aquí fue posible gracias al trabajo del equipo profesional del Gobierno de la Ciudad, junto con profesionales argentinos de primer nivel y una alianza internacional que nos permitió trabajar sobre aspectos clave del diseño con Londres, Madrid y París.
El trazado de la Línea F unirá a Barracas –barrio al que nunca había llegado la red de subtes–, Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás, Recoleta y Palermo permitiendo la combinación con las seis líneas de la red actual y tendrá alrededor de 10 kilómetros de túneles y 12 estaciones con un diseño moderno que incorpora mejoras clave para los pasajeros.
Todas las estaciones serán 100% accesibles y tendrán andenes centrales. Contará con tecnología GoA4, el máximo nivel de automatización, que permitirá la circulación de trenes sin conductor y con alta frecuencia. Además, para construir los túneles se utilizarán tuneladoras TBM, una metodología novedosa para el subte de la Ciudad, que permitirá avanzar en menos tiempo y reducir el impacto en la superficie, entre otras cosas, al disminuir la cantidad de camiones que transportan tierra.
La Línea F va a transformar la movilidad y la conectividad entre el sur y el norte de Buenos Aires. Pero su alcance es mayor: expresa una visión de futuro para una ciudad con infraestructura de primer nivel, que prioriza el transporte público y promueve inversiones capaces de impulsar el desarrollo urbano, atraer inversión privada, generar empleo y construir una economía más competitiva.
Ahora comienza una nueva etapa para hacer realidad este proyecto. Una obra que Buenos Aires necesita y que mira hacia el futuro.






